Ayer descubrí, algo que ya me intuía, estoy hecha para mandar.
Tuvimos una de estas actividades que vistas desde fuera pueden parecer algo tontas y sin sentido, pero que a mi tanto me gustan. Nos dividimos en grupos de 5 personas, dos de ellas eran líderes y las otras tres trabajadores, que debían vendarse los ojos y construir una torre con maderas en un tiempo establecido.
La función de los líderes era guiar a los trabajadores en la construcción de la torre, creando estrategias y estructuras resistentes.
Praticamente todos estuvimos en ambos roles y como adelante al comienzo del texto, me sentí como pez en el agua de líder.
En el tiempo de entrenamiento, simplemente planteamos una estrategia e intenté ponerme en el lugar de mis compañeros poniéndome el antifaz, para saber como se sentían al trabajar en esa situación, lo que considero que nos resultó bastante favorable a la hora de conseguir nuestros objetivos.
Como intento hacer en todos los talleres tomo algunas imágenes que comparto con vosotros con el permiso de mis compañeros.
Con esto no quiero decir que todo el mérito fuese mío ni mucho menos, puesto que sin duda alguna, sin mis compañeros que adoptaron el papel de trabajadores no hubiésemos conseguido gran cosa.
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